Muchas gracias de corazón a todos por vuestro enorme compromiso, por vuestra entrega y por todo el esfuerzo que demostrasteis ayer durante la procesión. Hicisteis que muchísima gente disfrutara y se sintiera profundamente feliz. Fue una noche tan especial que, con el tiempo, todos podremos decir con orgullo que estuvimos allí. Una vez más, dejamos marcada la diferencia y demostramos lo que verdaderamente significa procesionar por las calles de Cártama.
Vuestro comportamiento a lo largo de todo el recorrido fue sencillamente ejemplar. Y lo que se vivió en la cuesta del Mercado no tiene palabras: a pesar de los años que llevo al frente de los tronos, se me pusieron los pelos de punta al veros darlo todo en el varal, aguantando el peso sin rendiros, apretando el diente, con unas ganas tremendas, con la máxima ilusión y con un compromiso ejemplar por hacer las cosas bien.
Da gusto pelear en los varales también en otoño, porque nos ayuda a recordar con orgullo lo que significa ser hombre y mujer de trono. Ha sido un momento precioso de hermandad entre Cuaresma y Cuaresma, y qué mejor manera de vivirlo que al lado de La Divina Pastora.
Enhorabuena a todos, de nuevo muchísimas gracias y que paséis un feliz y merecido día del Señor. ¡Felicidades, pastoreños, un abrazo muy fuerte!
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